29 de julio de 2014

Sellos Independientes: Elefant Records

La música independiente, la nueva, esa que está por fuera del circuito oficial, no estaba a un click de distancia 25 años atrás cuando Montse Santalla y Luis Calvo decidieron armar su propia compañía. Las novedades llegaban a sus manos en formato de cassette, cintas caseras, originales comprados en las disquerías o en las recorridas nocturnas por Madrid para escuchar una banda por primera vez. Pasó el vinilo (o no), pasó el cassette (o no), pasó el CD (o no) y ahora llegó la web para Elefant, tal vez, la compañía discográfica independiente más influyente de la escena pop de habla hispana, la que todavía está en la búsqueda de la vanguardia sonora.
Las ocho de la mañana de Buenos Aires son, a una pantalla de Skype de distancia, un mediodía de verano en la casa de la pareja fundadora de Elefant. Luis está sonriente y cuenta que siguen siendo ellos dos, que les gusta que la estructura sea pequeña, hogareña, para poder controlar mejor todo el proceso de calidad de los discos. ¿Cómo se mantiene la calidad con más de 250 discos editados? “Trabajamos como una gran familia. Nuestra filosofía y manera de pensar y trabajar es la misma desde el principio: sacar lo que nos gusta, editar la música que nos gusta y tener una relación muy cercana con los grupos con los que trabajamos. Somos amigos de todos los músicos de Elefant”, dice.
Desde esa oficina en la casa de Luis se editaron discos clásicos como los de Family o Le Mans, los de las bandas argentinas Entre Ríos y Modular, la de los nuevos clásicos como Camera Obscura, La Casa Azul o La Bien Querida, y esas nuevas bandas desconocidas de adolescentes que llegan a sus oídos –ahora sí-, en un simple click.



“Recibimos un montón de maquetas. No alcanzamos a escuchar todas. De Argentina nos llegan muchas y hay muchos grupos que me gustan pero nuestra estructura es pequeña, al final uno no puede editar todo”, dice Luis. Ahora Elefant está trabajando en el tercer disco de Modular, el cual trabajaron con gente de Stereolab, según él uno de las mejores bandas argentinas de la actualidad, “aunque por ahí el 90% de la gente no sabe que existe”, bromea.
Todos los discos se editan en CD aunque en Elefant hay un amor especial por el vinilo, el formato renaciente en la música independiente. En total, tienen más de 500 discos grabados, de los cuales más la mitad fueron editados también como singles de 7 pulgadas. Además, todos se pueden escuchar gratis online.
Elefant crece con los cambios. Todo su trabajo está online para ser escuchado o para descargarlo. Además, la distribución de los discos es mundial, se consigue en todas las capitales. Lejos de inquietarlos, todo es una oportunidad para su objetivo: que más gente conozca más bandas.
“Entramos hace 5 años en una nueva era que es completamente diferente a lo que conocíamos. Las reglas de la industria han desaparecido. Los medios que estaban alrededor como la televisión, las revistas, la radio, han perdido mucho poder y la música ahora se puede promocionar de otra manera, los sellos independientes tenemos más posibilidades de llegar a la gente y la gente tiene ahora mucho poder. La gente y las redes sociales tienen el poder suficiente de hacer de un artista algo grande sin que la televisión se haya dado cuenta de ellos”.
Luis está entusiasmado con esa realidad y la versatilidad que ganó Elefant con los años. Ahora están sacando muchos discos nuevos de bandas jóvenes como Bond Á Part, Neleonard o Papá Topo y a la vez están editando los discos de The Primitives, una banda inglesa que en los 80 fueron exitosos y ahora volvieron y eligieron a los españoles como sello. “Es una mezcla de todo, tenemos gente muy joven, de 17 años, y también gente de 80”, dice Luis.
Cada vez que sale un disco, esta pareja de españoles junto a un chico que los ayuda hacen todo el trabajo de coordinar el lanzamiento en todas partes del mundo. Elefant no acepta maquetas terminadas, ellos son parte del proceso de grabación y se involucran en todas las etapas. De hecho, es Luis quien hace el diseño de casi todas las tapas. “Yo estoy muy contento con lo que hemos sacado, siempre que editamos estoy muy conforme con lo que se hace desde lo más pequeñito hasta lo más grande pero al final siempre son el público y los medios de comunicación lo que deciden qué es bueno y qué puede convertirse en algo más”, concluye.



26 de julio de 2014

#Editoriales Independientes: Barba de abejas / LosInrocks



Rímini se sienta metódicamente ante el libro, con dos resaltadores en la mano, la pluma y la máquina de escribir al lado. Todos los días, de manera frenética, Rímini traduce. Como el personaje de El pasado de Alan Pauls, hubo muchos protagonistas en la historia de la literatura con este oficio tan misterioso. Desde City Bell, Eric Schierloh creó una editorial casi obligado: si no hacía los libros él mismo, el esfuerzo de años de traducciones iban a quedar sólo en su computadora.

Así, en 2011 nació Barba de Abejas, pero se gestó mucho antes. La semilla fue la beca del Fondo Nacional de las Artes que Eric ganó en 2006 para traducir la poesía de Herman Melville, la cual no pudo publicar inmediatamente. Sin embargo, el impulso de traducir siguió con un diario de 1860 del mismo autor (inédito en español) y con obras de Henry Thoreau, Theodore Enslin, Richard Brautigan, D.H. Lawrence y David Meltzer, entre otros.

En 2008, la editorial Bajo la luna publicó su traducción de los poemas de Melville, Lejos de tierra, pero como el material se seguía acumulando decidió arremangarse y hacer los libros él mismo. “Lo que yo quería era que el material circulara, darle salida para que tuviera sentido seguir adelante”, se justifica Eric, y, con la añadidura de ese trabajo, llegaría la oportunidad de darle espacio a nuevos traductores.

Los dibujos que vemos en cada uno de los bellos libros de la editorial se hacen en el taller que tiene en su casa; se imprime, se encuaderna y se hace el arte ahí. “Todo libro nace como un boceto dibujado”, dice Eric. Un proceso artesanal y cuidado al que le da la misma importancia que al texto en sí mismo. La primera tirada de cada edición es de 50 ejemplares y luego bajo demanda, un método muy utilizado por las editoriales independientes por lo económico y amigable para el medio ambiente.

 El cariño por el detalle de los libros de Barba de Abejas está expresado en la confección a mano, el papel ahuesado de ochenta gramos, la viñeta de título con ilustración coloreada a mano y el doble papel de guarda. En las ediciones en tapa dura, la cubierta es de un cartón gris pintado a mano con acrílico.

¿Esnobismo o romanticismo? “Me quedo con el romanticismo, claro. El esnobismo implica afectación o imitación, y en Barba de Abejas no hay nada de eso”, afirma Eric. Lo que sí hay son colecciones: Poesía bilingüe, Poesía contemporánea, En viaje, Ilustrados, Ficción y Fetiche.

Fetiche lo integra sólo el libro Por favor planta este libro, de Richard Brautigan, compuesto por ocho poemas/sobres bilingües que contienen semillas de árboles, flores y hortalizas; dos retratos (uno en blanco y negro y otro a la acuarela) y un librito arbóreo que escribió Eric: Los días del fresno.

La columna vertebral de Barba de Abejas es la colección de Poesía bilingüe. Schierloh traduce de una forma muy cuidadosa. “Si es poesía primero lo hago a un cuaderno y después lo paso y corrijo en la pantalla. La primera versión siempre es rápida y pésima, tengo que corregirlo lento, volver sobre él, darle sentido a la corrección de a poco, por capas, embelleciendo todo lo feo que hice al principio con dedicación”, explica.

Los planes para agosto incluyen la edición de Lejos de tierra, la primera traducción de la poesía de Herman Melville y Autobiografía de uno que bosteza del gran Gerónimo el Apache; y para lo que queda del año se esperan tres libros de la colección Poesía contemporánea: Calendario de siembra de Jonás Gómez, Deserción en Chongjin de Carlos Ríos y uno del propio Eric, Frío en las regiones equinocciales.

Los libros de Barba de Abejas se pueden encontrar en librerías de Capital, La Plata, Rosario, Córdoba y Mendoza, y algunos van a Chile. O hablar con su dedicado editor y juntarse para la entrega de los ejemplares. Libros tan bellos que bien pueden regalarse o exhibirse destacados en los estantes de una biblioteca. Así es Barba de Abejas, una editorial de catálogo que crece de a poco, con paciencia de artesano.

2 de julio de 2014

#EditorialesIndependientes: Los-proyectos, ficción breve en e-book

Cecilia Espósito es quien está detrás de esta editorial independiente que edita ficción en forma de eBooks, un formato poco explorado en la literatura nacional. Por: Romina Zanellato

Hace unas semanas Cecilia Espósito (editora, docente, correctora) posteó en el blog de su sello online Los-proyectos un resumen casi perfecto de todo lo que ella hace y de lo que se trata su búsqueda: “Estamos editando en una tierra rodeada de ríos. Pasa que leemos despacito, y el tiempo y las cosas corren como una liebre, a veces libre, a veces huyendo de las trampas en el campo. Pero qué maravilla. Uno de los relatos tiene una palabra en otra lengua, que intenta nombrar la nostalgia, la nostalgia de bosque.”

Los-proyectos es su creación personal. Ella convoca, ella lee, ella corrige, ella adapta el formato y ella sube el eBook a las plataformas de descarga. Hay algo romántico y algo artesanal en todo el proceso, adjetivos que muchas veces se piensan opuestos a los libros virtuales.

Para Cecilia, el eBook es un formato y el libro en papel es un soporte, y la convivencia los hará cambiar a los dos. Pero, ¿qué potencialidad hay en el libro digital? Todo está por descubrirse y es en esa investigación a la que apuesta. Los eBooks son “esa novedosa forma de estructurar y configurar contenidos” con el mismo objetivo del libro de papel: llegar al lector, “y si no los hay, crearlos”.

Los umbrales de posibilidades, para los libros de los-proyectos, están basados en la accesibilidad y lo dinámico del soporte: todos los títulos están disponibles para la descarga libre en código abierto como el ePub y el mobi. También se pueden pagar y están disponibles en todos los portales de venta de libros digitales.

“A Los-proyectos le imprimimos un doble aspecto: juntar autores, concretar un catálogo con diferentes modos de decir, y mostrarlo con un tono a la vez íntimo pero comprensivo, amplio y atractivo.”


Existe una posibilidad que lo cambia todo: la transmedialidad, el libro interactivo. Traspasar esas fronteras alimenta el entusiasmo de Cecilia. “¿Y si el contacto con el libro de papel fue poco y confuso?”, se pregunta.

“Diariamente estamos expuestos a objetos digitales, durante horas, entonces a Los-proyectos le imprimimos un doble aspecto: juntar autores, concretar un catálogo con diferentes modos de decir, y mostrarlo con un tono a la vez íntimo pero comprensivo, amplio y atractivo; por otro lado, hablar sobre las tecnologías del libro y la edición, como una estética, una búsqueda, un aprendizaje continuo. En definitiva, seducir y sentirse seducido por las palabras en sus innumerables expresiones. Y si le sumamos la música, las animaciones, las realizaciones del cine, los juegos y la Web toda, nada nos es ajeno en el ámbito electrónico y hacia ahí también vamos para explorar el formato”.

El catálogo de Los-proyectos es el reflejo de esta búsqueda. Está compuesto por la nueva literatura argentina y latinoamericana, joven y arriesgada. Cada texto está hecho especialmente para este formato nuevo, casi inexplorado por el lector argentino. Son ficciones breves para leer viajando. Ahí se puede encontrar a Selva Almada, Manuel Alemian, Carlos Ríos, Carlos Godoy, Ariel Pichersky, Inés Acevedo, Matías Capelli, Marcelo Cohen, J.P. Zooey y Federico Levín. Entonces, para Cecilia, el catálogo es “la unión de estos ríos de voces distintas, con un caudal, un talento y una singular forma de ver y escribir que queremos compartir”. Ese objetivo de compartir es también la curiosidad por la novedad: ¿Hasta dónde se puede llegar?

Link a la nota: http://www.losinrocks.com/libros/los-proyectos-ficcion-breve-en-ebook#.U7SoHvl5P50

7 de junio de 2014

Redacción para Estaciones Saludables

Ejemplo de mi trabajo en la DG Desarrollo Saludable con los programas Estaciones Saludables y Mi Escuela Saludable. Además de la redacción del material estoy a cargo del vínculo con la prensa.

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23 de mayo de 2014

#SellosIndependientes: Volante Discos, fetiche musical para LosInrocks

Conocé Volante Discos, un sello independiente que surgió en Córdoba, edita en cassette y toca la tecla sensible de románticos y/o fetichistas. / Por Romina Zanellato


Wikipedia dice que fetichismo es la devoción hacia los objetos materiales, esos que se consideran mágicos. Juan Morán, el fundador de Volante Discos, es el artesano del mito y el protector del preciado cassette. Desde Córdoba, hace un trabajo de hormiga: busca un disco especial entre la oferta digital, habla con la banda, copia el disco a unos cuantos cassettes, hace el arte especial para la edición con Paola Barengo y lo lanza al mundo. ¿Alguien escucha en cassette? Sí, los románticos, los fetichistas, los amantes.
Volante Discos es joven, tiene sólo dos años pero en su bandcamp hay dieciocho discos imperdibles que se pueden rebobinar con una Bic y guardar en el bolsillo de la campera de jean. Y es ese el principio de todo: música que se pueda tocar, tener, guardar, coleccionar, atesorar. “Elegimos el cassette porque queríamos distribuir los proyectos del sello de manera tangible. Nos encantaría poder hacer vinilos pero en el país es casi imposible lograrlo; además el costo es muy superior. Lo mismo sucede con los CDs: los costos son más altos y las cantidades muy superiores”, cuenta Juan.
La tirada de cada disco de Volante es de cincuenta cassettes, hechos de manera artesanal por Juan y Paola, cada uno con su rol. Una vez que hicieron el contacto con la banda, deciden hacer una primera edición, y los pasos a seguir son: pedir los cassettes nuevos con la longitud de la cinta en relación a la duración del disco; hacer las copias del disco a cinta a través de una deck Tascam donde graban a tiempo real (cada grabación dura lo que dura su reproducción) desde un master digital a la deck; el diseño y/o rediseño del arte de tapa de cada edición, el armado y empaquetado final de cada uno y, por último, la distribución.
La dedicación del momento de la grabación está centrada en potenciar “el color de la cinta”, como dice Juan, que también se acompaña con el proceso que hace Paola de adaptar la pieza gráfica al estuche del cassette o crearla desde cero para esta edición especial. “En muchas oportunidades les agregamos algún tipo de valor adicional, como un sticker, un insert o una funda, como para hacerlos únicos”, dice Juan.
La distribución es a través de pedidos por mail. También se pueden conseguir en ferias de ediciones independientes y en algunos locales o disquerías del país que fomentan la distribución federal de artistas y sellos independientes.
¿Cómo es la música tangible de Volante Discos? Tal vez el primer adjetivo que se le pude atribuir al sello sea el de “federal”, y el segundo es “diversidad”. Lo editado pertenece a bandas de Catamarca (Panamá), Córdoba (Las Hijas de Israel, Los Pencales, Fante), Jujuy (Los Cocaleros) y algunas joyas extranjeras como los chilenos Fármacos, Nueva Costa y The Holydrug Couple o Tropical Popsicle (Estados Unidos).
Si bien esto arrancó hace poco y viene creciendo a pasos agigantados, hay bandas que se interesan en el sello y me mandan sus propuestas, pero la mayoría de las veces son bandas seleccionadas por mi gusto personal, sin caer en géneros o estilos. Todas juntas forman un amplio espectro musical y eso define el estilo o espíritu de Volante Discos”, cierra.

Nota para Los Inrocks, acá.

12 de mayo de 2014

#EditorialesIndependientes para LosInrocks: Tenemos las máquinas

 


Julieta Mortati llegó de Berlín –donde vivió durante un tiempo– y al día siguiente estaba en el taller de escritura de Santiago Llach. Volvió con ganas. Y todo ese impulso para escribir y contar derivó en otra cosa: descubrió su literatura. Y no hablamos de la que ella escribe sino la que disfruta, la que gusta leer y oír.

“De pronto estaba ahí, escuchando textos que me parecían buenísimos, con una voz actual, con cosas para contar, de gente que después se convirtió en amiga. Pensé que tenía que hacer algo con todo eso, que no podía quedar ahí en la escucha de taller, y me dije ‘tengo que publicarlos’. Hablé con mi papá que tiene una imprenta, y empecé a trabajar con dos amigas: Ana Carucci, que es ilustradora, y Lara Melamet, que es diseñadora”, cuenta Julieta.

La literatura se encuentra y, según ella, cada cual lo logra en distintos lugares. El ámbito del taller literario –tan vapuleado por algunos– es el que le tocó. ¿Por qué? ¿Qué hay ahí? Una incesante producción de textos de gente que se dedica a escribir y de gente que tiene una profesión completamente desligada de las artes. Ahí también se genera algo que Julieta rescata: lo colectivo. Un texto, cuando se da por finalizado, pasó por la opinión de todos los talleristas, por la intervención del compañero y del guía. “Es un gusto y una decisión de que la literatura sea esto, que no sé qué es”.


Julieta explica así su catálogo, que incluye libros en su amplia mayoría engendrados en estos talleres o en los ciclos de lectura y música FestiTé, que organizó. Y si bien convocó a otros escritores para editar, no sabe por qué terminó descartando esos textos que no tenían el ritmo, la cadencia de aquellos que compartían el combustible del taller. “Igual intento no sucumbir ante el amiguismo. Pero creo que en un principio la literatura que uno genera está hecha para ser leída ante los amigos, es para ellos, aunque la construcción sea íntima”. Y el ámbito, el vehículo, para contactarse es el taller.

En 2012 se lanzó Tenemos las máquinas, y el sello empezó editando dos nouvelles de Martín Wilson (El que no salta es un inglés) y de Damián Tullio (Algo que nunca le conté a nadie). Después se sumó Tálata Rodríguez con Primera línea de fuego y se editaron los dos tomos de la colección Las Naves, una suerte de publicación temática sobre cine en español e inglés en el que los cineastas dialogan con la crítica y el espectador. Pronto saldrá el tercero número, titulado Lecciones de cine. También está por editar un libro de Alfredo Jaramillo, un escritor neuquino que tiene publicados varios libros de poesía.

“Estoy pensando en hacer una nueva colección de libros temáticos ilustrados. Cortitos, de 60 páginas, sobre biología, gastronomía o manuscritos de cosas que no sean la literatura que leemos habitualmente. Los autores se la pasan leyendo narrativa y hay que nutrirse de otras cosas, de otros ámbitos. Me interesa abrir el campo”, relata Julieta.

Su modo de trabajo parte siempre desde una idea madre y luego busca armar un equipo de trabajo para cada edición. Así, cada libro lleva meses de trabajo de edición, de diseño, de armado, como por ejemplo las dos antologías que presentaron semanas atrás: Felices juntos, de narrativa argentina, y El mezcladito, de poesía actual de América Latina. En cada tomo participaron alrededor de treinta autores nuevos y la curaduría fue compartida con María Bernadello, Johanna Braña, Magalí Etchebarne y Flor Monfort.

Con un capital mínimo y los escritos elegidos, las primeras tiradas fueron apareciendo y volvieron todo el proyecto realidad. Es Julieta la que distribuye los libros con un carrito por algunas librerías de la ciudad. Es ella la que sostiene el sueño y la que afirma, convencida, que el libro está más vivo que nunca.

17 de abril de 2014

crónica de una crónica

“La imagen me persigue”, me dice el tipo. La oficina es grande, como todo mi living, tiene una mesa redonda con 8 sillas y un escritorio en L con una computadora y un montón de papeles y cosas arriba. Hay una ventana al costado pero está oscureciendo y las persianas no dejan ver casi nada de lo que hay del otro lado, que es el estacionamiento que da a la calle Monasterio. “Me va a perseguir toda la vida esa imagen. No la puedo olvidar”.
Me cuenta más. Me dice que después de 9 horas de rescate terminaron su trabajo y todos se subieron a una traffic a cenar, era de madrugada. Me dice que en ese silencio sepulcral después de tanto desastre escucharon un quejido, no recuerda si fue un llanto o palabras, y que esa persona fue la última que rescataron con vida debajo de los escombros en la AMIA.
Me cuenta esto como si me contara que tiene ganas de tomar un café con leche, apurado, quiere ir a la siguiente pregunta. Miro mi cuaderno, lo vuelvo a mirar. “¿Cómo hacés para dormir?” Y me hace un gesto. No le pregunté qué sueña cuando se duerme, no le pregunté por qué no para, por qué me apura en la conversación, por qué tanta ansiedad. A veces le hago una pregunta y me contesta otra cosa, como si no me escuchara. Me habla de olfato, de calle, de experiencia, de lectura, de rapidez.
Hasta su oficina me fui en remis. Ahí conocí a Javier, el fotógrafo. Hablamos un rato de la nota, me preguntó por qué había venido, le hice un gesto y entendió. Tenía un tatuaje en el antebrazo, una síntesis de un elefante adentro de un círculo. Era calmo. Casi colorado. Me contó que trabaja más de carpintero que de fotógrafo. Que trabajó en tres diarios durante varios años, que empezó a hacer retratos y trabajar para revistas. Que está haciendo una serie sobre la muerte. Que se va a ir.
En el patio hablo con uno de los choferes que me cuenta algo que ahora no recuerdo. Mientras me hablaba yo pensaba en las preguntas, en qué me estaba faltando, en las aristas, en los hilos y veía los flashes que rebotaban en el piso del otro lado de la ambulancia. Sí recuerdo que me dijo que el tráfico no le molesta, que la gente es solidaria. Pensé en que el día anterior vi en Parque Rivadavia cómo los autos se metían delante de la ambulancia para aprovechar el envión en vez de dejarla pasar. Él sí me dijo que no duerme, que tiene pesadillas, que vio cosas horribles, que siempre hizo eso y que no se le ocurre hacer otra cosa. Pensé en que el fotógrafo es carpintero.
El fotógrafo tiraba flashes del otro lado de la ambulancia. Había abierto la puerta, había sentado al tipo, le había dicho que mirara para allá y gatillaba. A veces con flash, a veces sin flash. El cielo estaba cambiando de colores, el tráfico se escuchaba fuerte por Vélez Sarsfield. Entre la oficina y ese momento, Javier me dijo que había pasado por la redacción y que eran 6 páginas, 15 mil caracteres, que necesitaba más fotos. Ok. 15 mil caracteres, 6 páginas, más fotos. 15 mil caracteres. 6 páginas. ¿Tapa? Miedo.
Adentro, una señora grita, “está mintiendo, ahí no hay nada”. El tipo interrumpe lo que me decía, me quita la mirada, le dice a la mujer “ponelo acá” y señala la pantalla del medio. En esa habitación enorme hay tres pantallas gigantes colgando del techo y en la del medio hay ahora la vista desde una cámara de seguridad de la calle que enfoca una esquina de Parque Patricios. La cámara gira y enfoca las dos calles, de un lado, del otro, se detiene en la intersección. Nada. No hay nada. La mujer grita “retenelo en el teléfono” a uno de los pibes que está sentado en las cuatro hileras de escritorios. “No mandes a nadie”, sentencia, gira y me dice “vamos al patio”.
Ahora llamo a su secretaria y no me contesta. Le mando un mensaje, dos mensajes, tres mensajes. La puteo. Me escribe que el viernes. El jueves me dice que no, que no se puede salir el viernes. El viernes me dice que el lunes me confirma. El lunes, ¿me confirmará? Mi editor me tranquiliza, “seguí insistiendo romi, eso me parece central”. Javier se ríe y me dice que sigamos esperando. Así será.
“Perdón Alberto, te interrumpo, Jean Jaures y Valentín Gómez choque, vuelco, una mujer atrapada. Mandé tres. ¿Querés que vaya?”. Piensa un segundo. Le dice que no, que se quede, y que mande rápido a esa ambulancia en la que luego se sentará, sobre la puerta que abrió Javier, mirará para allá y será retratado, para siempre, en su mameluco verde y el chaleco rojo.


Algo de mi otro blog, ese de las #aspiraciones literarias: http://brillanlaspalabras.tumblr.com/

27 de marzo de 2014

perfiles anónimos





Proyecto personal de escritura y fotografía: www.perfilesanonimos.tumblr.com